ME ODIARAS (nuevo capitulo)

CAPITULO VEINTIOCHO
La muerte de Don Anselmo fue como un bofetón en la cara de Bernarda, cuando Ladislao contó a sus dos hijas lo ocurrido en el pueblo Bernarda tuvo que salir fuera de la casa a respirar aire fresco y estar, por unos momentos, a solas. Sentía que era culpa suya la muerte del viejo cura, si ella no hubiera vuelto a ir al pueblo sin duda él estaría vivo, pero también sabía que si no hubiera hablado con él nunca hubiera sabido la verdad sobre su madre ni tampoco sobre su tío. El sentimiento de culpabilidad le mordía el alma.
Ladislao salió a hablar con su hija. Ella se le quedó mirando fijamente.
-Sabes que ha sido él.
-No tenemos pruebas que lo demuestren.
-Si las buscásemos seguro que encontraríamos más de una.
-Ya, pero nosotros no somos la guardia civil, bastante tenemos con todo lo que estamos tramando. Sólo nos faltaba meternos a investigar también.
-¿Sabes lo que pienso? – Bernarda no dejó responder a su padre- Pienso que él provocó el incendio en casa de Isaac y sabía que Isabel moriría, quizás buscó que murieran los tres. Eso no lo puedo asegurar, pero de lo que estoy segura es de que si no hubiera ocurrido ese incendio mi hermano seguiría viviendo con su mujer en su buena casa y con su trabajo y no que de esta forma perdió todo lo que tenía y se hundió en la miseria. Si echo la vista atrás todas las desgracias de mi familia han venido de su mano, si él no hubiera existido nuestras vidas hubieran sido muy distintas.
-No podemos cambiar el pasado por mucho que lo intentemos, pero si podemos cambiar el futuro. Las vidas humanas que se ha cobrado no las podemos recuperar, pero los bienes materiales volverán a vosotros y él se quedará sin nada.
-Siempre quise hacerlo. Siempre quise arrebatarle todo lo que él tenía, pero ahora sé que, aunque todo salga bien y le hunda en la más mísera pobreza, jamás seré feliz. Como tú bien has dicho las vidas humanas que se ha llevado por delante no las podemos recuperar jamás y temo que si seguimos adelante se cobrará alguna más.
-¿Quieres dejar ahora todo?
Bernarda negó con la cabeza.
-No. Seguiremos adelante, pero soy consciente de que irá a por nosotros, uno por uno. Intentará matarnos. Ahora lo sé.
-Pues tendremos que actuar con mucha cautela y tener siempre los ojos bien abiertos. Lo que no entiendo es que sabiendo como él sabe de vuestra existencia y del vínculo que me une a vosotras no me pusiera ninguna traba en la venta de vuestra casa.
-Quizás la avaricia le ha podido más en esta ocasión y, al fin y al cabo, lo poco que le ha quitado a mi hermano es todo lo que tenía.
Ladislao meneó la cabeza.
-Hay algo que no encaja Bernarda, ¿no te das cuenta? Si él quisiera arruinar a tu hermano la venta de la casa sería la jugada perfecta, hasta ahí te compro la idea, pero la venta me la ha hecho a mí y si él sabe que vosotras vivís conmigo sólo tiene que atar un par de cabos para saber que la propiedad irá a vuestras manos y a su vez a las manos de tu hermano, con lo que no ha hecho nada. Ha ganado dinero si, pero vosotros salís más beneficiados con el trato. ¿No lo ves?
Bernarda escuchaba a su padre mientras paseaba pensativa por el patio.
-Tú misma le viste aquí mirando la otra noche.
Bernarda asintió.
-Era él. Estoy segura.
-Entonces con más razón no entiendo nada, si él estaba aquí era porque sabía que os encontraría en esta casa.
-Y al confirmar sus sospechas fue a matar a Don Anselmo por miedo a que hablara más de la cuenta. Él sabía que Don Anselmo conocía nuestra vida con todos sus detalles.
-Eso lo comprendo. Es el tema de la venta de la casa lo que me trae de cabeza. Esa pieza no me encaja en este puzzle.
-Si él ha otorgado al trato es porque tiene un as en la manga. Algo que nos hará mucho daño, de otra forma no hubiera firmado la venta.
-Habrá que adelantarse a sus movimientos. Sólo que ahora no podemos seguir con el plan trazado. Hay que hacer modificaciones.
Bernarda miró a su padre sin seguir muy bien sus palabras.
-Vosotras nos podéis ir al pueblo. Corréis peligro. Vosotras no podéis entrar en esa casa. La idea era seducirle y quitarle todo lo que posee, pero eso era dando por supuesto que en ningún momento sabría de vuestra verdadera identidad. Ahora la cosa se complica.
-No podemos poner a nadie más en peligro.
-Tendrá que hacerlo Dominga. Le diré que se vaya directamente al pueblo a pasar unos días en cuanto Leandro este de vuelta. Nadie tiene que saber que la conocemos. En ningún momento nos tendrán que ver juntos ni mucho menos hablar con ella.
-No meteré a Dominga en esto.
-¡No seas necia! Dominga está en esto desde el día que decidió quedarse con vosotras. ¿de dónde crees que ha salido gran parte de esos diez millones de pesetas que le acabo de entregar a tu tío? Yo solo no reunía la parte que os faltaba. Ella nos ayudará.
Bernarda fue a hacer una objeción a las palabras de su padre.
-No te estoy pidiendo tu opinión Bernarda. Es una decisión que he tomado y no hay vuelta atrás.
-¡No soy una cría que tenga que otorgar con todo lo que hagas!
-No. No eres una cría, pero eres mi hija, tú y Piedad y ahora mismo, debido a las circunstancias no podemos hacer otra cosa.
-Dominga también es tu hija. Que no se te olvide.
Ladislao se acercó a Bernarda y la abofeteó el rostro.
-¡No vuelvas a hablarme así! Sé perfectamente lo que hago y quién es quién en esta familia. Mis órdenes no se discuten. Nunca me he metido en vuestras vidas, habéis hecho y deshecho a vuestro antojo. Dejé mi vida por criaros y nunca me arrepentí, si fuera hoy lo haría de la misma forma, con los ojos cerrados. Crié a tu hijo como si fuera mi nieto. Nunca me he metido en la educación que se le ha dado ni en las decisiones que se han tomado respecto a él. Siempre he sido un espectador de vuestras vidas, pero ahora son mis hijas las que se juegan sus vidas. Es nuestro dinero y por lo tanto vuestro futuro el que voy a invertir o perder, según se mire, con lo que no voy a permitir que se me cuestione ninguna de mis decisiones. Vosotras me pedisteis ayuda y yo os la presté, pero las cosas han cambiado y hay que tomar decisiones. Nos gusten o no. ¿Ha quedado claro?
Bernarda asintió.
-Pues ves a llamar a Dominga y explícale lo que hemos hablado. ¡Estas tardando!
Cuando Bernarda le dejó sólo Ladislao contempló la palma de su mano. Nunca había pegado a sus hijos. A ninguno de los que había tenido y nunca más volvería a hacerlo. El bofetón que le había dado a Bernarda le quemaría en el alma durante mucho tiempo.
CAPITULO VEINTINUEVE
Piedad había sido testigo mudo, desde la ventana de la cocina, de todo lo que su padre y Bernarda habían hablado en el patio. Vio como su hermana subía los escalones de las escaleras hacía su habitación de dos en dos y supo que nunca llamaría a Dominga.
Piedad observó a Ladislao. Para ella y también para Bernarda, era su verdadero padre. Era la persona que se había ocupado de ellas con el fin de que no les faltara de nada. Se había matado por ellas. Realmente de los tres padres que tenían, el que las engendró, el que las había cuidado en los primeros años de vida y el que tenía enfrente, Piedad sentía a Ladislao como el verdadero y sabía que Bernarda sentía lo mismo. Pocas veces eran las que las había regañado y Piedad no recordaba ninguna ocasión en la que las hubiera pegado, por eso, el bofetón que Ladislao había propinado a Bernarda había resonado en la mente de Piedad, sentía que algo se estaba rompiendo dentro de la que era su verdadera familia. Dejó la taza de café que acababa de terminar en el fregadero y subió las escaleras hacia la habitación de Bernarda.
Piedad tocó la puerta de la habitación de su hermana. No esperó a que la permitiese entrar.
-¿Qué es lo que ha pasado ahí fuera Bernarda?
Bernarda miró a su hermana con una mirada triste y vacía.
-Ahora sé que todo ha sido un error. No tenía que haber seguido con esa idea mía de vengarme de nuestro tío. Teníamos una vida resuelta y bien estructurada y ahora todos estamos metidos en esto sin saber muy bien como terminaremos. Nunca me podré perdonar la muerte de Don Anselmo.
Piedad se sentó a los pies de la cama de su hermana.
-Yo no lo veo así. Todos queríamos hacerlo. Nadie sabía lo que podía pasar.
-Tendría que haberlo previsto.
-No eres Dios. No puedes prever todo lo que va a pasar. No puedes controlarlo todo.
Bernarda se levantó de su cama y miró fijamente a su hermana.
-No lo puedo hacer, pero tengo claro que no voy a implicar a Dominga en esto más de lo que ya está, si la pasara algo Dimas no me lo perdonaría en su vida.
-Pues dime que hacemos entonces.
-Tenemos que hablar con Isaac. Tenemos que saber cuándo regresa Leandro al pueblo.
-¿Y entonces?
-Entonces iremos a por él. Tú y yo, si no quieres seguirme en todo esto lo entenderé perfectamente.
-Sabes que iría contigo a dónde hiciese falta, pero padre está esperando que llames a Dominga.
-Hablaré con ella, pero necesitamos saber cuándo vuelve el tío para pedirle que venga al pueblo unos días más tarde.
-No sé a dónde quieres llegar Bernarda.
-No hace falta, con tenerte a mi lado cuando te necesite me es suficiente, quizás sea mejor que no sepas todo lo que planeo por ahora.
-Tenemos un problema. Muerto Don Anselmo no tenemos forma de hablar con Isaac.
Bernarda no había pensado en ese detalle.
-No te preocupes Bernarda. Mañana abrirás tú la farmacia, yo me acercaré al pueblo y hablaré con Isaac.
-Es peligroso. Si se entera padre de lo que tramamos estamos muertas.
 Piedad miró a su hermana con complicidad.
-Padre no se va a enterar de nada. No seas pájaro de mal agüero, que ya tenemos bastante con lo que tenemos encima.
Piedad se levantó de la cama de su hermana y se dispuso a abandonar la habitación.
-¿A dónde vas?
-A buscar a la persona que mañana me llevará al pueblo- Piedad sonrió a su hermana y se marchó escaleras abajo.
CAPITULO TREINTA
Sentada en el asiento del copiloto Piedad miraba divertida a Justo que no retiraba la mirada de la carretera.
Realmente él la atraía más de lo que ella estaba dispuesta a reconocer, pero la unión que sentía con su hermana Bernarda y ese sentimiento de agradecimiento porque la llevara con ella cuando abandonaron el pueblo, siendo las dos unas niñas, no permitían que Piedad tuviera vida propia. Hacía tiempo que había tomado la decisión de que si su hermana no rehacía su vida ella tampoco lo haría. No había explicación razonable para esa condena que Piedad se había impuesto hacia ella misma. Bernarda nunca le había pedido nada y mucho menos hubiera aprobado que Piedad renunciara a un futuro junto al hombre que amaba.
-¿No vas a apartar ni un minuto la mirada de la carretera?
Justo la miró de reojo.
-¿Quieres que tengamos un accidente? No sé todavía cómo me he dejado enredar de esta manera. Cómo Ladislao se entere de lo que tramamos me corta los huevos y se los echa a los cerdos.
Piedad se echó a reír.
-Sabes que nunca haría eso. Gritaría y despotricaría, pero ahí terminaría toda su ira. Quizás no te dejaría entrar en casa por una temporada, pero Bernarda y yo lo ablandaríamos. No estamos haciendo nada malo.
-No tengo yo eso muy claro.
-Sólo vamos a hablar con mi hermano. Nada más.
-No es lo que vamos a hacer hoy, si no lo que este encuentro va a acarrear.
-Justo. No va a pasar nada.
-Vosotras dos no tenéis buenas ideas cuando os juntáis. Algo tramáis y te advierto que no me gusta que la gente me utilice y eso es lo que estáis haciendo conmigo tanto Bernarda como tú.
-¿Realmente es eso lo que piensas de mí? ¿crees que te estoy utilizando?
Justo parecía enfadado, aunque su tono de voz no se había alterado ni por un momento.
-¿Porqué si no fuiste ayer a buscarme a casa?  Yo te diré la respuesta. Sabías de sobra que no me negaría a acompañarte. Sabes lo que siento por ti Piedad. Hasta un ciego lo vería y tú mueves los hilos cuando te interesa. Es así de simple.
La sonrisa de Piedad había abandonado su rostro. No podía decirle a Justo lo que realmente sentía por él y le dolía que tuviera ese concepto de ella.
-Tengo por costumbre no jugar con la gente. No pienses que lo estoy haciendo porque no es así. Si ayer fui a buscarte es porque confío en ti y sé que no nos vas a traicionar, ni a mi ni a mi hermana. Todo este tema es delicado y no se puede confiar en todo el mundo y todo el mundo tampoco está dispuesto a echar una mano. Mi padre te respeta mucho y nosotras también. Jamás utilizaría lo que sientes por mi con el fin de sacar un provecho y si la respuesta que te estoy dando no te convence será mejor que pares el coche ahora mismo, me dejes aquí y des la vuelta.
Justo no respondió a las palabras de Piedad. No hizo ningún gesto que ella pudiera detectar. Daba la sensación de que él no había escuchado nada de lo que Piedad le había dicho. A los pocos kilómetros Justo echó el coche al lado derecho de la carretera. Antes de que se diera cuenta Piedad tenía los labios de Justo a escasos centímetros de los suyos.
Por un instante Piedad se perdió en la profundidad de los verdes ojos de Justo. Él a su vez la miró con un deseo que no recordaba haber sentido jamás. Ninguno de los dos se dio cuenta del vehículo que les envestía por detrás.
La sacudida hizo que Piedad saliera disparada por la luna delantera del coche mientras que Justo veía como su coche, con él dentro, caía por el precipicio que tenía a su derecha. Intentó desabrocharse el cinturón de seguridad, pero no tuvo tiempo. Gran parte de los cristales de las ventanillas saltaron por los aires debido al impacto del vehículo con las inmensas rocas que constituían el macizo, muchos de ellos se clavaron en su cuerpo. Después de dar varias vueltas de campana el coche se estrelló contra el pie de la montaña. En ese momento tuvo la sensación de que su cuerpo se partía en dos. No sabía especificar de donde provenía el origen del dolor que le recorría de arriba abajo. Su visión empezó a nublarse y empezó a perder la percepción de los sentidos. Sintió como su cuerpo le abandonaba y caía en una especie de sueño.
Piedad no tuvo tiempo de reaccionar. Había salido disparada por la luna delantera del coche de Justo. Su cuerpo había aterrizado a varios metros de distancia. Intentó incorporarse después de la caída, pero sus piernas no respondieron. En ese momento fue consciente del dolor que sufría. Su vista se fijó en sus extremidades inferiores y comprobó que su pierna izquierda estaba rota por varias partes. El hueso de su rodilla había roto su carne y podía verlo con total claridad, astillado por varios sitios. Un fuerte dolor de cabeza la impedía pensar con claridad. Acercó su mano derecha a su sien. La sangre pronto la manchó la palma de su mano. El sabor a sangre le llenaba la boca. Rozó con su lengua sus encías. Comprobó que le faltaban varias piezas en la parte superior y una en la parte inferior. Rozó una de sus muelas y comprobó que podía meter la punta de su lengua en el hueco que le quedaba libre.
Piedad no sabía bien que era lo que había pasado, fue entonces cuando intentó fijar su vista en la carretera para poder encontrar el coche de Justo. Sólo pudo ver las huellas que habían dejado los neumáticos cuando fueron envestidos por el otro vehículo, las huellas de los neumáticos se perdían en el filo del precipicio.

Volvió a mirar a la carretera y comprobó que enfrente de ella, a escasos metros, había un todo terreno negro de gran cilindrada, con las puertas abiertas. Un tirón en su melena hizo que su cuello se doblara, Piedad pensó, por un instante, que su cuello se iba a partir. Piedad soltó un grito de dolor. No podía ver a la persona que la arrastraba por el asfalto. Cada vez que su cuerpo se arrastraba un poco más notaba como su piel se iba quemando con el roce de la carretera. La persona que tenía detrás dejó caer el cuerpo de Piedad en el asfalto, junto al lado del todo terreno y se colocó delante de ella. La mujer le miró con los ojos empapados en lágrimas. Su tío dejó caer la planta de su pie en la astillada rodilla de su sobrina. Piedad soltó un grito de dolor y perdió el conocimiento, entonces él la cogió y la metió en su coche. Después de recorrer diez kilómetros el vehículo abandonó la carretera y se adentró en una pista forestal.




27 comentarios:

  1. Olé y ole. Deseando estaba de leer este décimo capítulo y siempre superas mis expectativas , gracias amiga por hacer volar mi imaginación 😘✒

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    1. ESO ES LO QUE SE BUSCA SUPERAR AL OTRO CAPITULO, GRACIAS A TODOS VOSOTROS QUE ME EMPUJAIS Y ANIMAIS A SEGUIR ESCRIBIENDO Y CREYENDO UN PORQUITO EN MI. GRACIAS!

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  2. Perdón noveno no décimo pero vamos q el décimo ya le estoy esperando 😂✒✒✒✒✒

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    1. NO VA A TARDAR MUCHO EL DECIMO, PRONTO LO TENDRÉIS SUBIDO, YA ME HE PROMETIDO NO HACEROS ESPERAR TANTO, UN BESAZO!

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  3. Madre esta Bernarda q tendrá en mente ......caña al mono amiga .....Genial y deseando más 😀✒😘

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    1. Ya te digo que nada bueno tiene en mente...jajajajaja, daremos caña, me alegra un montón que te guste...en un par de días podrás leer más. GRACIAS AMIGA!!!!!!!!!!!!

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  4. Se acerca el momento cumbre de Bernarda q ganas de Vendetta 😀✒👏👏👏👏

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    1. si, se va acercando, no lo tendrá fácil pero...el que quiere puede!!!!!!!

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  5. Me dejas con ganas de mas .....me encanta esta lectura amiga eres grande 😘✒👏👏

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    1. Gracias amore, mañana ya tenéis el otro subido para poder dar caña y que no se haga muy larga la espera. Gracias por estar ahí y leerme cada día, un besazo Luci

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    1. Me alegra que te guste y que lo veas interesante, es lo que se busca el no perder el interés del lector, mañana más...!!!!! Gracias!!!!

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  7. No dejas de sorprenderme 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏✒✒✒✒✒✒genial esa vuelta de tuerca

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    1. me alegro que te guste, quería que la novela fuera teniendo cuerpo y mantenga la expectación del lector, espero conseguirlo.

      Gracias Luci!

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  8. A mí me tienes expectante por supuesto me encanta Raquelilla 👏👏👏👏✒

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    1. Muchas gracias!!!!, ojalá guste y enganche es lo que busco, no es el estilo que utilizo en las otras novelas pero no deja de ser una trama, quise escribir de otra forma y retarme a mi misma. Gracias!!!!!!!!!!!!!

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  9. Por mi prueba mas q superada 👏👏👏✒

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  10. Madre mia q larga puede ser una vida .......vamos Bernarda animo ......deseando saber el desenlace de está super historia

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    1. Una vida da para mucho...vamos a dejar que estas dos hermanas sigan con su historia haciéndonos participes a todos de ella. Gracias Luci

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  11. Un buen libro estoy súper enganchado sigue escribiendo Raquel espectacular 👍

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  12. Gracias por el apoyo, para mi es muy importante, sobre todo el tuyo.

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  13. 👏👏👏👏👏👏✒✒✒✒✒madre mia enganchada estoy a esta historia ......eres GRANDE amiga 😘

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    1. Oleeee!muchas gracias guapa, dentro de nada empieza la acción que me pedías.Muchas gracias por leerme cada dia.un besazo

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  14. Menudo capítulo.Estoy deseando ver como termina la historia

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  15. Me alegro de que te guste. Poco a poco se va acercando el final, aunque debo de reconocer que me da un poco de pena despedir a estas dos hermanas. Gracias por entrar en mi blog

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  16. Que personaje más malo pero esta muy emocionante

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